Antes de empezar a contaros mi aventura recién empezada, me presento. Me llamo Matilda, soy una cebra de peluche (sí, de peluche, has leído bien) que hasta hace unas cuantas horas estaba sentada con sus colegas osos, tigres y burritos de peluche en una estantería cualquiera de un centro comercial cualquiera de una ciudad cualquiera.
Al contrario que mis colegas algodonosos, yo llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza sobre cuestiones que me inquietan. Veo pasar a la gente con sus carros, sus bolsas, sus billetes...¡y me pregunto por qué compran tantas cosas! ¿Les hacen falta? Yo llevo desde que tengo memoria sobreviviendo con una etiqueta y una pegatina en la que pone 4,95...¡¡y hasta me molestan en ocasiones!!
Pero no sé...creo que no lo entiendo bien...las personas son seres tan complejos y tan fascinantes que he decidido salir a investigarlas.
Y mi primer viaje me ha traído hasta una ciudad llamada Salamanca. Otro día contaré cómo llegué hasta aquí, que es una historia larga y muy entretenida. Por ahora os diré que he llegado a una casa extraña, donde parece que hace tiempo que no limpian y la gente entra y sale constantemente...parece un piso de estudiantes o algo parecido.
Nada más llegar he conocido a alguien especial. Creo que se llama Sara. Es una persona, o eso parece, y aunque su habitación está llena de trastos y cosas inservibles, en seguida me ha hecho un hueco especial para mí. Me da la sensación de que muchos de mis viajes, a partir de ahora, van a tener a Sara como compañera de aventuras. Espero que ella también quiera vivirlas conmigo.
Bueno amigos, me despido por hoy. Volved pronto por aquí!!!
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